Los canales secos de Latinoamérica

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Los canales seco pueden a ayudar al desarrollo logístico de un país.
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Rincón de Lupe

Los canales secos han sido una alternativa viable para países que buscan conectar sus costas a través de modernas carreteras y ferrocarriles. Honduras, Costa Rica y otros países en Latinoamérica han explorado esta opción para revitalizar el tráfico comercial en sus naciones. Este es un pequeño resúmen de los se están construyendo o se van a construir en el futuro.

Un canal seco es un conjunto de carreteras y ferrocarriles que unen una costa con su otra formando un enlace terrestre entre los puertos.

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Municipio de Panamá

Panamá

La idea de modernizar las instalaciones portuarias y carreteras de Puerto Armuelles comenzó en el 2015, cuando la Autoridad Marítima de Panamá (AMP) anunció que se enfocaría primero en realizar un estudio para determinar el modelo de negocio más factible para el proyecto. Además, se definirá el tipo de mercancía, cantidad de carga y a qué lugares se movilizará.

La entonces subdirectora de Industria Auxiliares Marítimas de la AMP, Guimara Tuñón en declaraciones al diario La Prensa dijo que “una de las alternativas para el canal seco podría ser la construcción de una carretera paralela al oleoducto de Petroterminales que incluiría un sistema ferroviario, pero eso lo debe definir el estudio”.

“Con este sistema de transporte de carga también se busca aprovechar la ampliación del Canal de Panamá y evitar que el movimiento de carga se traslade a otro puerto de la región. Con las nuevas esclusas la capacidad del Canal se duplicará de 300 millones a más de 600 millones de toneladas”, señaló Tuñón.

Este proyecto fue presentado ante la Comisión de Comercio y Asuntos Económicos de la Asamblea Nacional en el 2017.

El mega proyecto llamado Sistema Intermodal de Transporte de Carga (canal seco Chiriquí – Bocas del Toro incluye una línea ferroviaria similar a la que existe entre Panamá y Colón, con un túnel de cuatro vías, tres de cargas y uno de pasajeros, desde Puerto Armuelles hasta Punta Róbalo (Bocas del Toro).

Tendría un longitud de 131-135 kilómetros y área para la transferencia férrea y logística de 34 a 36 hectáreas en cada terminal. La del Caribe estaría ubicada en Charco Azul o Punta Róbalo y la del Pacífico en Puerto Armuelles (Chiriquí).

El costo aproximado sería entre 7,000 a 19,000 millones de dólares y los trabajos podrían tomar de 3 a 7 años.

Hasta el momento no se tiene conocimiento si se construirá o no.

Paraguay

Paraguay planea transformar su remoto y poco poblado noroeste en un centro de transporte internacional y un enlace clave entre los puertos de las costas del Pacífico y Atlántico de Sudamérica, indicó la agencia de noticias estadounidense Bloomberg.

Esta ambiciosa propuesta del gobierno paraguayo tiene como fin convertir esa área en un canal seco que competiría con el Canal de Panamá.

El proyecto costaría arriba de dos mil millones de dólares en infraestructura básica como carreteras y puentes que buscan transformar la región de Chaco y al mismo tiempo incentivar, le dijo a Bloomberg el Ministro de Obras Públicas, Arnoldo Wiens. 

El Corredor Bioceánico conectará puertos en Brasil y Chile, mientras que una moderna carretera recorrerá la región desde el norte hasta el sur.

“Este proyecto generará un desarrollo sin precedente”, informó Wiens a Bloomberg en una entrevista telefónica.

Wiens comparó el impacto en el comercio regional con el que tuvo el Canal de Panamá a principios del siglo XX. 

Latinoamérica tiene una larga historia de ambiciosos proyectos de infraestructura que no siempre se materializan. Un plan para construir dos túneles de 13.9 kilómetros a través de los Andes no ha progresado significativamente, desde que Argentina y Chile crearon una entidad conjunta para manejar el proyecto en el 2010.

Honduras

El propósito de canal seco en Honduras es conectar el Puerto de Cortés la principal infraestructura portuaria de ese país, en la costa atlántica, con el puerto salvadoreño de La Unión, en el Pacífico mediante una carretera.

La mayor parte de su recorrido tiene cuatro carriles –dos en cada sentido– desde el Atlántico hasta el Pacífico y una extensión de casi 400 kilómetros. El trazado desdobla y mejora vías existentes, ahorrando algo más de 100 kilómetros y varias horas en relación con la ruta principal que obligaba a pasar por la capital, Tegucigalpa.

El canal seco busca atraer parte del comercio interoceánico que no pasa por el el Canal de Panamá, con el fin de crear un corredor logístico. También se espera extender hacia el sur el desarrollo que está teniendo el área de San Pedro Sula, junto a Puerto Cortés, que gracias a las empresas de maquila dedicadas al sector textil se ha convertido en el centro económico de Honduras.

Costa Rica

El canal seco de Costa Rica tendría una longitud de 315 kilómetros y costaría unos $16,000 millones. El proyecto contempla tres líneas férreas (una de emergencia) y una autopista de 10 carriles que unirían los puertos que se construirían en Parismina (Limón) y Santa Elena (Guanacaste, Pacífico norte).

El proyecto de ser construído se haría en etapas. La primera sería la construcción de la terminal de Transbordo de Contenedores del Atlántico.

La segunda etapa consistiría en la edificar un ferrocarril y el puerto de transferencia del Pacífico.

Los ambientalistas se oponen a este proyecto aduciendo que pondría en peligro el estilo de vida de los habitantes de las áreas por donde se construirá el canal seco.

Los canales secos son una buena alternativa para convertir la región latinoamericana en un hub logístico de primera línea, pero los altos costos de construcción y el daño que puedan causar al medio ambiente deben ser evaluados por los gobiernos antes de tomar una decisión.

El canal seco de Hondura está avanzando a buen ritmo.

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