La crisis del agua en Panamá

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Se deben encontrar formas de almacenar agua y conservar los ríos.
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Metro de Panamá

La extensa estación seca, el mal manejo de los recursos hídricos del país y el fenómeno del Niño están afectando a la población, tanto en la ciudad capital como en el interior de la república. A pesar de que Panamá está ubicada en un bosque tropical, la precipitación pluvial está disminuyendo año tras año, y si no se toman medidas necesarias para conservar el agua pronto nos encontraremos sin este elemento.

Las consecuencias serían desastrosas, fundamentalmente en el sector agropecuario, ya que no habría suficiente agua para irrigar los sembrados ni para los animales. Una vez que los ríos se sequen las hidroeléctricas dejarían de funcionar y no producirán energía eléctrica. Sin embargo, lo peor de todo son los efectos negativos que tendría para la población, que al no contar con agua potable estaría expuesta a enfermedades, creando una desestabilización social y económica en todos los niveles.

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Municipio de Panamá

El pasado 22 de marzo, en un foro organizado por Consejo Nacional del Agua de Panamá (Conagua) para celebrar el Día Mundial del Agua, se llegó a la conclusión que “el país tiene el desafío de apurarse a buscar mejores soluciones para gestionar el agua, que ya sufre un “estrés hídrico” por el alto consumo humano”.

Jamil Daniel Sánchez, viceministro del Ministerio del Ambiente (MiAmbiente), quien se encontraba presente en el mismo foro, reconoció que “estamos muy atrasados” frente a “los dos enemigos de este siglo que son los efectos negativos del cambio climático y el tiempo”.

Panamá no está sola en este predicamento. Según el Informe Global de Riesgos 2019 publicado por el Foro Económico Mundial en colaboración con Marsh & McLennan Companies, la crisis del agua está entre los cinco riesgos más importantes a nivel mundial.

El informe señala que 2,100 millones de habitantes del planeta ya están siendo afectados al no tener acceso a agua potable y la situación es peor en países del Tercer Mundo que no están preparados para hacerle frente a la crisis hídrica.

Indica además que “las interconexiones a raíz de esta crisis son muchas y variadas, entre las que destacan la migración forzada, las crisis alimentarias e incluso daños globales, como podría ser la propagación de enfermedades por no contar con los recursos hídricos suficientes para evitarlo, lo que perjudicaría a diferentes sectores sociales y empresariales incitando a la inestabilidad social”.

Gerardo Herrera Perdomo, de Risk Consulting Latin America Managing, director en Marsh & McLennan Companies, dijo que “aún estamos a tiempo de neutralizar este impacto, pero se requiere sobre todo la ayuda de los gobiernos y las empresas. Estas últimas deben comenzar a concienciar y crear planes proactivos para alentar hacia una cultura de prevención que contribuya a la continuidad de sus operaciones y para poder mitigar la crisis del agua que se presentará en el mundo si no se ponen en práctica acciones desde hoy.”

El gobierno panameño para hacerle frente a la crisis del agua ha creado el Plan Nacional de Seguridad Hídrica 2015- 2050: Agua para Todos, que tiene cinco metas: acceso universal de calidad y servicios de saneamiento; agua para el crecimiento socioeconómico inclusivo; gestión preventiva de riesgos; cuencas hidrográficas saludables; y sostenibilidad hídrica.

En el 2016, fecha de la creación de Conagua, esta entidad recibió un presupuesto de 2,742 millones de dólares, pero a diciembre de 2018, se terminaron obras por 455 millones de dólares y se ejecutan otras por valor de 3,280 millones. Los esfuerzos se han concentrado en el saneamiento del agua debido al profundo rezago existente de infraestructura hídrica.

Por su parte, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) está construyendo reservorios multipropósito en las cuencas de las regiones de Azuero, Bayano y Río Indio ante períodos de sequía.

Sin embargo, estos planes no son suficientes mientras no se reparen y modernicen los acueductos, tanto de la Ciudad de Panamá como en el interior. Cada día cientos de galones de agua potable se pierden debido a tuberías rotas.

La tala de árboles indiscriminada, la costumbre de quemar potreros y otras áreas verdes, además de la mala práctica de desperdiciar agua potable, siguen poniendo los recursos hídricos en riesgo.

Se debería obligar a los responsables de los proyectos de construcción a sembrar árboles y reforestar áreas aledañas para evitar sequía en la temporada seca e inundaciones en la lluviosa. Lanzar un campaña sobre la importancia de conservar el agua, para que la población entienda que si no se toman acciones inmediatamente, el verde país de hoy será el desierto de mañana.

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