La laguna de San Carlos, joya turística del oeste

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Ideal para convivir con la naturaleza
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ACP

No hay duda de que Panamá está lleno de lugares hermosos y mágicos que merecen ser disfrutados, tanto por nacionales, como por foráneos. Siendo un país pequeño, tenemos la gran ventaja de poder visitarlos en cualquier momento, en un lapso corto de tiempo y sin tener que invertir demasiado dinero.

Un ejemplo perfecto de ello es LA LAGUNA DE SAN CARLOS, ubicada a una hora y media de la ciudad capital, aproximadamente.

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Metro de Panamá

Con tan solo iniciar el recorrido que nos lleva a este especial destino -entrando por la carretera Interamericana, 200 metros antes de Coronado, a la altura de Las Lajas-, se observan paisajes impresionantes en las faldas del cerro Picacho, caracterizado por grandes llanuras, montañas, mesetas y colorida vegetación, ideales para reflexionar sobre la perfección del planeta y tomar las artísticas y originales fotos que prácticamente son de carácter obligatorio para los turistas de hoy en día.

Desde la Interamericana, es un trayecto de 25 minutos que sirve de introducción y nos acondiciona para conocer uno de los parajes más desaprovechados de la provincia de Panamá Oeste, que ofrece la valiosa oportunidad de pasar un día diferente, o acampar y experimentar la inigualable convivencia con la naturaleza.

Para entrar a la laguna, formada por agua de lluvia y subterránea, la junta comunal del distrito de San Carlos cobra $1 por persona, cuota modesta considerando la belleza del spot y que lo recolectado se utiliza para garantizar la limpieza y seguridad del área.

VISITANTES MARAVILLADOS

Rafael Saucedo Gómez leyó en internet varias reseñas registradas por visitantes de la laguna y decidió aventurarse con su familia, el mismo día que lo hizo nuestro equipo de  DestinoPanama, para que nadie le “echara cuentos”. “He quedado gratamente sorprendido con el área y seguro volveremos pronto”, nos comentó cuando entablamos conversación, debajo de un frondoso árbol.

Aunque no llegaron preparados para acampar, el grupo sí pudo pasar el día nadando y paseando en bote, actividades que solo interrumpieron para almorzar los deliciosos platillos caseros que, a precios accesibles, se ofrecen en el simpático restaurante del lugar, que también es administrado por la junta comunal de San Carlos.

Mientras que Tommy y Karen, turistas canadienses hospedados en un hotel de Coronado, arribaron al área para hacer senderismo por los alrededores y admirar su flora y fauna. “Nos encanta la biodiversidad natural de Panamá, en especial eso de pasar de la playa a la montaña en pocos minutos. Esta laguna es un verdadero tesoro”, aseguraron con entusiasmo.

Para acampar se cobra entre 5 y 10 dólares por cada carpa, cifra que  depende del tamaño de estas, y hay áreas específicas para asar o cocinar al aire libre, al mejor estilo campestre que tanto emociona, sobre todo a los más pequeños.

Debido a su ubicación, a unos 800 metros sobre el nivel del mar, en las noches la temperatura desciende hasta los 20 o 18 grados centígrados, por lo cual es recomendable ir preparados para abrigarse, aunque para mitigar el frío, nunca deja de ser atractiva la idea de compartir anécdotas en torno a una cálida fogata al pie del lago.

Y si se tiene la suerte de que el cielo esté despejado, observar las estrellas en toda su plenitud resulta toda una experiencia, máxime si se hace teniendo de fondo el sonido mágico propio del bosque circundante.

Ya saben, si desean conocer un sitio perfecto para compartir en familia y con amigos, sin duda la Laguna de San Carlos es ideal.

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